El reclamo
¿Quién decide realmente el futuro del fútbol? Es la pregunta que las cuatro grandes ligas europeas –Bundesliga, LaLiga, Lega Serie A y Premier League– le lanzan a la FIFA con un comunciado conjunto. No es una queja menor: exigen un cambio profundo en su estructura de gobierno.

Imagen: amp.marca.com
El núcleo de su petición es la creación de un órgano permanente que incluya a federaciones nacionales, ligas, clubes y jugadores de fútbol masculino y femenino. Según Marca, este organismo debe tener un rol real en la toma de decisiones, no ser solo un espacio de consulta.
Para las ligas, el problema de fondo es que las bases históricas del fútbol han estado bajo amenaza. Y la solución va más allá de una sola persona. Se trata de cómo se ejerce el poder.
Consecuencias
La protesta de las grandes ligas no es un reclamo aislado. El detonante inmediato fue el proyecto ‚FIFA Forward Enterprise‘ (FFE), una iniciativa comercial de la FIFA que fue retirada tras las fuertes quejas. Según las ligas, esto representa un abuso de poder. Su crítica central es que la FIFA concentra las funciones regulatorias, comerciales y políticas sin contrapesos efectivos.
Las consecuencias son concretas. Exigen que decisiones clave, como las del calendario, requieran el consentimiento de los grupos directamente afectados. También piden separar la función comercial de la regulatoria y que órganos de ética y financiero tengan presupuestos y nombramientos independientes.
¿Qué sigue? Estos son los puntos a observar:
- Las elecciones de la FIFA: si los candidatos incorporan en sus programas los principios de neutralidad y transparencia.
- La queja ante la Comisión Europea por el calendario, presentada en octubre de 2024.
- La posible creación del nuevo órgano de gobierno con poder real, no solo consultivo.
- La distribución de los 20 millones de dólares por asociación en el programa FIFA Forward a partir de 2027.
Las razones del conflicto
El argumento central de las ligas, según su comunicado, es que el fútbol ha sufrido uno de los mayores abusos de poder en la historia de la FIFA. Afirman que las bases históricas del deporte estuvieron bajo amenaza en los últimos años debido a problemas de gobierno. El polémico proyecto ‚FIFA Forward Enterprise‘ (FFE), que fue retirado tras protestas, es citado como el ejemplo más claro. Sin embargo, las ligas insisten en que el problema de la FIFA va más allá de la figura de su presidente.
La solución que proponen no se limita a cambios superficiales. Exigen una reforma profunda que separe la función reguladora de la comercial, con garantías institucionales. Piden que las decisiones se tomen con base en datos objetivos y evaluaciones independientes, especialmente para el calendario, el empleo y los activos principales del fútbol.
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Tras este anuncio, el escenario cambia.
- La presión sobre la FIFA se incrementa desde los pilares económicos del fútbol continental.
- El proceso electoral para la presidencia de la FIFA se convierte en un campo de batalla por los principios de neutralidad y transparencia.
- La disputa por el calendario internacional, que ya llevó a una queja ante la Comisión Europea en octubre de 2024, se intensifica.
- El modelo de financiamiento FIFA Forward, que aumentará a 20 millones de dólares por asociación desde 2027, queda bajo un nuevo escrutinio.
Este tipo de eventos de alto nivel, que definen el futuro del deporte, son seguidos de cerca por el mundo de las apuestas, donde las casas ajustan sus líneas ante la posibilidad de cambios estructurales que afecten las competiciones.
Antecedentes
Las ligas apuntan al corazón del problema: la concentración de poder. Según el documento, la FIFA acumula funciones regulatorias, comerciales y políticas en la figura de su presidente sin los contrapesos efectivos necesarios. No es la primera vez que se señala esta fusión de roles como un riesgo para la gobernanza neutral del fútbol mundial.
Un patrón de decisiones
El comunicado recuerda que el fútbol ha sufrido „uno de los mayores abusos de poder en la historia de la FIFA“. Se refieren al polémico proyecto ‚FIFA Forward Enterprise‘ (FFE), una iniciativa que, según las ligas, era abusiva y que el presidente de la FIFA promovió activamente. La propuesta, que buscaba que la FIFA tuviera control permanente sobre una compañía comercial, fue retirada tras las protestas.
Por ello, las ligas exigen que los candidatos a las próximas elecciones incluyan en sus programas principios de neutralidad y transparencia. La demanda es clara: separar la función regulatoria de la comercial mediante garantías institucionales.
Lo que viene
El reclamo presentado a la Comisión Europea en octubre de 2024 sobre el calendario sentó un precedente. Ahora, las ligas llevan la batalla al corazón del sistema, condicionando las futuras elecciones de la FIFA.
Exigen que los candidatos incluyan en sus programas los principios de neutralidad, transparencia y buena gobernanza. La presión no es solo sobre una persona, sino sobre la estructura misma.
El objetivo es claro: evitar que una sola figura concentre el poder regulatorio, comercial y político. El futuro del fútbol, incluso en Chile, se decide en esta disputa por su gobierno.
La pelota está en la cancha de la FIFA.